Bellísimo cuento de autoría anónima es este que a continuación les presento. Hubo un tiempo en que no me decidía a dejar mi trabajo por hacer mas cosas que me gustan ya que me aferraba a lo que ya ganaba pues era algo seguro, y cierta persona me leyó este relato que sin duda me motivo a dejarlo y buscar el éxito personal.

 

Un maestro paseaba por un bosque con su fiel discípulo cuando vio a lo lejos un lugar de apariencia pobre y decidió visitarlo.
Por el camino le comentó al aprendiz sobre la importancia de conocer personas y descubrir sus experiencias. Cuando llegaron se dieron cuenta que los habitantes de aquel triste lugar eran una pareja con tres hijos. Su casa era de madera, las ropas que llevaban estaban sucias y rasgadas, no utilizaban zapatos…
El Maestro se aproximo al hombre y le preguntó como hacían para sobrevivir tan lejos de cualquier parte. El señor les sonrío y les comentó cual era su suerte: "Tenemos una vaquita que nos proporciona varios litros de leche al día y con ella hacemos quesos, cuajadas etc., que vamos a vender a una ciudad vecina o que cambiamos por otros alimentos que podemos necesitar; de ese modo vamos sobreviviendo.
El sabio agradeció la información y se alejó con su discípulo.
A mitad del camino de vuelta, el maestro se detuvo y ordenó a su joven acompañante que volviera, cogiera la vaca y la echará por un precipicio. El muchacho, sorprendido, preguntó el motivo que tenían para quitarles lo único que sustentaba a aquella pobre familia pero no obtuvo respuesta, más bien vio en su maestro un gesto de desaprobación ante su comportamiento y no queriendo defraudarle hizo lo que le mandaba.
Pasaron algunos años, y el joven no pudiendo olvidar lo que para él era "una mala acción", volvió a aquel mísero lugar para pedir perdón y ayudar a aquella familia en lo que pudiera.
Cuando llegó, vio hermosos árboles frutales, bellas casas con niños jugando por sus alrededores….
¡No podía creerlo! corrió hacia uno de sus habitantes y preguntó por aquella gente que recordaba.
Ah!..Sí, fue la respuesta…viven allí, junto aquella pradera.
Aligeró el paso hasta llegar donde le habían dicho y reconoció al hombre. Pero ¿Como habían hecho para todo ese cambio?
El buen señor, entusiasmado, le contó que su vaquita había caído por un precipicio y que murió, de ahí en adelante se vieron en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabían que tenían, así fue como alcanzaron el éxito y la prosperidad de la que ahora disfrutaban.
Todos tenemos una vaquita que nos proporciona algunas cosas básicas para nuestra supervivencia….


Definitivamente deje mi trabajo y sinceramente me siento mucho mejor ya que encuentro en lo que realizo una satisfacción plena en cada día, para levantarme y ser mejor en lo que hago.

 

Todos tenemos nuestra vaquita, puede ser un trabajo, una persona, cualquier cosa, a la que nos aferramos ya que nos da algo seguro, dinero, amor, vida; pero olvidamos nuestras metas y en que siempre podemos vivir mejor.

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